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jueves, 11 de febrero de 2016

10 consejos para usar mejor la cámara de nuestro móvil

10 consejos para usar mejor la cámara de nuestro móvil

El valor de una fotografía no se mide por la herramienta que utilicemos sino por el mensaje que transmitamos. Dicho de otro modo, los fotógrafos comunican sentimientos e imágenes, no venden cámaras (que para eso ya están las marcas de turno). En este ecosistema el smartphone ha llegado para quedarse como una herramienta más, no para quitarle el puesto al resto. No es la cámara perfecta, pero captura imágenes, y ese es el fin de todo fotógrafo. Rodrigo Rivas acaba de publicar "La fotografía móvil" (Anaya Photo Club), un libro dirigido a quienes buscan sacarle el máximo provecho fotográfico a su smartphone. Estos son los consejos que nos da para ello.
1
Conoce lo que tienes en las manos
Todo el mundo tiende a opinar sobre todo. Las cámaras de los smartphones no se libran de ello, y la pobre calidad que siempre se les achaca suele venir precedida de un mal uso o un pobre conocimiento de la herramienta. Es cierto que las cámaras de los móviles tienen limitaciones, pero también tienen sus virtudes. Además, hay ciertos conceptos que pasan inadvertidos cuando disparamos con ellos, muy al contrario de lo que sucede con una cámara al uso. Así, hay que saber qué cobertura tiene nuestro objetivo, el valor de ISO en el que empieza a flaquear, el enfoque… Es un consejo muy genérico, sí, pero también muy útil.
2
Sujétalo correctamente
Foto: Rodrigo Rivas
En muchísimas de las clases que imparto, cuando pido a la gente que sujete el móvil para sacar fotos me doy cuenta de que la mayoría no se percata de lo que está haciendo ni es consciente de por qué lo hace. Coger el móvil con las yemas de los dedos y no prestar atención al movimiento que podemos hacer al tocar la pantalla (la trepidación, por ejemplo) son factores que pueden hacer perder calidad a la toma.
Si nos esforzamos a la hora de sujetar bien la cámara, ¿por qué no lo hacemos igual con el smartphone? De ahí que resulte esencial saber coger bien el móvil, usar carcasas o fundas para facilitar el agarre o buscar una buena dinámica de disparo. La nitidez y el incremento de calidad en la toma se notan si nos ponemos manos a la obra con estos pequeños detalles.
3
Presta atención a la composición
Foto: Rodrigo Rivas
Si hay un elemento que hará que una fotografía funcione o nos cuente algo, ese es sin duda la composición. En fotografía con smartphone hay que seguir teniendo presentes todas y cada una de las posibles normas de composición y las situaciones en las que debemos usarlas correctamente. De hecho cada vez prestamos menos atención a estos puntos cuando hacemos fotografías con el móvil, y lo cierto es que con reglas muy sencillas de composición como las de simplificación, de los tercios o de los pesos visuales -entre otras- podemos conseguir que nuestras fotografías presenten un aspecto muy diferente al de una simple foto de registro.
El uso de las líneas a modo de guías que aparecen en pantalla es una buena forma de entender la composición y ayudarnos a comenzar a dominarla.
4
Cambia el punto de vista
Foto: Rodrigo Rivas
El cambio de perspectiva con un smartphone en las manos es esencial. Cuando fotografían con uno, la gente tiende a disparar a la altura de nuestros ojos. Esto hace que las imágenes parezcan de primeras menos llamativas y carezcan de una tercera dimensión debido a la gran profundidad de campo que ofrecen los móviles, que tienen un sensor muy pequeño y usan objetivos angulares.
Al bajar o subir el punto de vista conseguiremos crear puntos de fuga y un peso visual en objetos cercanos y lejanos que nos ayudarán a dar forma a esa tercera dimensión que no podemos obtener de forma sencilla. Tomaremos fotografías menos comunes, y con muchos condicionamientos con los que asociar la narrativa a la técnica.
5
El uso de accesorios
Foto: Rodrigo Rivas
Aunque muchos no les dan la importancia que merecen, la fotografía con smartphone cuenta con un universo de accesorios que nos permiten mejorar enormemente cierto tipo de tomas, tanto en la parte creativa como en la de calidad de imagen.
El uso de trípodes -como los Gorillapods- nos da la opción de obtener tomas con puntos de vista diferentes y fotografiar con velocidades de obturación lentas. Algo muy recomendable si tenemos en cuenta que los sensores son muy pequeños y en seguida cuando se sube el ISO se genera mucho ruido. Ejemplos como las estelas de luz (light trails) están entre las posibilidades más creativas del uso de los trípodes. También las lentes de conversión, las carcasas subacuáticas o los disparadores remotos pueden ayudarnos a conseguir fotos diferentes.
6
La compensación de la exposición, un gran aliado
Foto: Rodrigo Rivas
La compensación de la exposición es un recurso muy útil. Más aún cuando nuestra cámara –en este caso al del móvil- tiene un diafragma fijo. El hecho de poder afinar la exposición por medio de la compensación de la exposición es en este caso un plus.
Muchas apps ofrecen además la posibilidad de mostrarnos el histograma en directo, algo que nos ayudará más si cabe a distinguir entre una foto bien expuesta o una que nosotros simplemente veamos bien en nuestra pantalla. Debemos recordar que las pantallas nunca marcan una exposición correcta, ya que la variación de brillo influye mucho en nuestra forma de visualizar la escena. La pantalla es nuestro único visor, y por ello nos podemos ver engañados si no prestamos atención a herramientas como el histograma.
7
Elige bien el archivo de disparo
Foto: Rodrigo Rivas
Todos los smartphones disparan en JPEG, pero algunos también lo hacen en RAW e incluso en TIFF. Según qué fin vayan a tener nuestras tomas habrá que prestar atención al formato de archivo en el que disparemos.
Ya sabemos que el JPEG es un archivo comprimido –con las consecuencias que ello tiene en la calidad de imagen- pero que a cambio ocupa poco. Es el formato ideal para esas fotografías de nuestro día a día sin pretensiones de verse más que en redes sociales o pantallas. Sin embargo, si pretendemos imprimir esa foto, el JPEG puede que no sea lo más apropiado, sobre todo si editamos el archivo a posteriori.
Existen muchas aplicaciones que nos permiten elegir tanto el formato de archivo como el de imagen, incidiendo en ambos casos en la calidad final. Si disponemos de un sensor de 20 megapíxeles pero con un formato de 16:9, cuando realicemos una toma en formato 1:1 o cuadrada estaremos recortando píxeles. O lo que es lo mismo, rebajando esos 20 millones de puntos.
8
Presta atención a las apps
Foto: Rodrigo Rivas
Aunque las aplicaciones no son el primero de los puntos en los que hay que detenerse a la hora de sacar fotos con un smartphone (hay que desterrar ese mito), debemos saber manejarlas correctamente para llegar a tener un estilo propio o personal.
Las aplicaciones nos ayudan a conseguir, más que mejores resultados en nuestras fotos, a que nos diferenciemos del resto. Sobre todo en el caso de las de edición. Conocer la aplicación y sus posibilidades es esencial para obtener buenos resultados o aquellos resultados que mejor se adecuen a lo que buscamos. No toda aplicación se ajustará a nuestras necesidades del mismo modo que no existe una aplicación perfecta para todos.
Así que hay que buscar una app que aúne todo lo que necesitemos para evitarnos el tener que recurrir a otras. Mucho cuidado con comprar aplicaciones sin meditarlo antes: al final acabas con veinte que hacen cosas muy parecidas, dejándote un buen dinero por el camino.
9
Aprende a entender la luz
Foto: Rodrigo Rivas
La luz en fotografía -como indica la propia palabra- es un factor esencial. Nos ayuda a narrar y a contar una historia, pudiendo incluso convertirse en protagonista de toda una escena. Aprender a medir bien la luz, conocer su comportamiento y finalmente ser conscientes de las limitaciones que tendremos con nuestro smartphone nos ayudará a exprimirlo al 100%. Es cierto que tenemos entre manos una herramienta que se comporta peor que cualquier cámara réflex del mercado cuando la iluminación es insuficiente, pero la creatividad nos puede salvar si conocemos el comportamiento de la luz.
Debemos aprender a diferenciar los conceptos de alumbrar e Iluminar, que son muy parecidos pero guardan una enorme diferencia entre sí cuando pretendemos obtener imágenes con ciertas cualidades más narrativas.
El primero consiste en encender luces o iluminar sin ningún criterio narrativo, mientras que con el segundo se intenta lograr que la luz cuente una historia por sí sola, dando vida a la fotografía. Importante apreciación, pues muchos asocian mejor equipo con mejor iluminación, cuando este es un factor exógeno que hay que saber comprender y dominar independientemente de la cámara que se use.
10
Usa el tamaño a tu favor
Foto: Rodrigo Rivas
Disponer de una cámara pequeña que todo el mundo usa es clave para no espantar al personal desenfundando grandes artilugios fotográficos. El smartphone nos ayuda a acercarnos a muchas personas para fotografiarlas sin que se sientan invadidas ni asustadas. Todo el mundo tiene uno, y su uso no es estrictamente fotográfico. Esto ayuda a que la gente se haga más participe de la escena mientras evitamos mostrar nuestro lado de fotógrafos. Cuando pensemos en todo lo positivo que nos ofrece, será cuando comencemos a abrir la mente y sacarle más partido.
Rodrigo Rivas es fotógrafo free lance y técnico digital. En 2011 incorporó la fotografía móvil a su trabajo profesional. Su dedicación a la docencia le ha llevado a compartir sus conocimientos sobre la actualidad de la tecnología móvil en medios de comunicación, workshops, seminarios, conferencias y exposiciones, tanto en España como en Estados Unidos.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Jose Antonio Fernández Fotógrafo. El flash es fundamental en la fotografía de retrato.

JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ, FOTÓGRAFO

"El flash es fundamental en fotografía de retrato"


Su nombre probablemente no les sonará a muchos, pero suyo es uno de los libros técnicos sobre fotografía más exitosos de los últimos tiempos en España. José Antonio Fernández puede presumir de haber vendido ya más de 18.000 ejemplares de “Sin miedo al flash”, un completo manual cuyos alumnos en La Máquina, el estudio-escuela de Madrid que regenta junto a su mujer, no dudan en comprarse. Ayer llegó a las librerías su segundo título en la colección FotoRuta, “Sin miedo al retrato”, con el que espera seguir con tan buena racha. Se trata, por cierto, del libro elegido por Quesabesde como complemento al nuevo curso de retrato de Siqui Sánchez, y del que ofrecemos al final de esta entrevista una de las 22 sesiones prácticas que forman parte del mismo. Precisamente de retratos y –cómo no- de flashes hablamos con Fernández en esta semana de estreno.
Hablar de retrato en esta época de locura con los selfies es valiente. ¿Crees que la moda ha ayudado a que la gente quiera mejorar sus retratos o en realidad son asuntos que no tienen nada que ver?
Los selfies en realidad son autorretratos, y aunque entran perfectamente dentro del término de retrato, mantienen unas características propias. Un retrato, en un sentido amplio, puede entenderse como una descripción de las cualidades físicas o psíquicas de una persona. Unselfie de los que se comparten en las redes puede tener la intención de testimoniar un momento en un lugar determinado, y quizá esté más cerca de las relaciones sociales.
José Antonio Fernández está de estreno esta semana: su segundo libro, "Sin miedo al retrato", ya está disponible. | Foto: José Antonio Fernández
En un buen retrato, ¿cómo repartirías el porcentaje en el éxito final entre modelo, fotógrafo y equipo fotográfico?
Como ocurre con todas las modalidades fotográficas, los retratos se obtienen con una confluencia de múltiples aspectos, incluso en el caso de trabajar con producciones complejas entran en juego otras figuras como el asistente, el maquillador, el estilista, el peluquero, etcétera. Quizá le otorgo menos importancia al equipo, porque aunque ayuda mucho, un fotógrafo con un material muy básico puede conseguir estupendos resultados.
Sin duda hacer una fotografía a Salvador Dalí hubiera sido maravilloso, porque probablemente con poco que yo hubiera hecho, habría conseguido un gran trabajo. En este caso el mayor porcentaje lo tendría el modelo. Pero se dan circunstancias en las que la persona a la que debemos fotografiar no ofrece a priori una imagen con personalidad, y es el fotógrafo el que debe desplegar todas sus habilidades y recursos para conseguir un retrato que transmita.
Si tuvieras que dar un solo consejo a alguien que se enfrenta a su primer retrato, ¿qué le recomendarías?
Recomendaría que, antes de de utilizar la cámara, hiciera una reflexión acerca de lo que quiere obtener de la persona para concretar un plan de acción. Aunque se debe dejar cierto margen de maniobra para la improvisación, llevar una idea previa ayuda a sacar más partido a la sesión.
¿El fotógrafo también tiene que ejercer un poco de psicólogo para sacar lo mejor del retratado?
Una parte de la descripción de la persona puede ser meramente física, pero hay otra mucho más profunda que atiende a características de personalidad, es decir, cualidades psicológicas. Creo que para poder representarlas a menudo se necesita llegar a cierto clima durante la sesión. El fotógrafo puede moldear el estado de ánimo del retratado mediante técnicas que podrían ser propias de un psicólogo. Aunque yo prefiero pensar que se trata, más bien, de saber entenderte bien con los demás y poseer un cierto don de gentes.
En tu anterior libro hablabas del flash. ¿Es básico para el retrato o podemos apañarnos sólo con luz natural?
La luz natural puede ser perfecta, y de hecho me gusta trabajar con ella. Se puede moldear, redirigir y controlar con elementos como esticos, reflectores, palios, etcétera. Por eso dedico varias páginas del libro a este tema. El flash es una herramienta muy potente que ayuda a obtener imágenes con parámetros de exposición cómodos, y que una vez entiendes cómo funciona, contribuye a crear la luz que en ocasiones no te brinda el ambiente.
Personalmente creo que cada una de estas luces tiene sus ventajas e inconvenientes, De hecho me gusta trabajar combinándolas en una misma fotografía. A la pregunta contestaré que, independientemente de si se usa o no, el flash es fundamental, no solo para el retrato sino para otras muchas modalidades fotográficas. Quizá por eso “Sin miedo al flash” se ha vendido tanto.
Foto: Álvaro Méndez (Quesabesde)
El libro de José Antonio Fernández es el complemento elegido por Quesabesde para el nuevo curso de retrato con Siqui Sánchez en Barcelona.
¿Cuáles son los pecados capitales en un retrato? ¿Qué es lo que tenemos que evitar a toda costa?
Bajo mi punto de vista un retrato debe ser respetuoso con la persona fotografiada por encima del resultado. También debe ser sincero, es decir, no mostrar al retratado como lo que no es, a no ser que se trate de la recreación de un personaje. Es algo que me esfuerzo en transmitir a mis alumnos en La Máquina, la escuela de fotografía en la que imparto mis cursos. Pero también trabajo con ellos en los aspectos técnicos: se debe evitar un mal uso de la distancia focal, una exposición inapropiada o una composición descuidada.
El retoque y la edición forman normalmente parte del trabajo profesional a la hora de realizar cualquier foto, pero en el caso de los retratos siempre hay cierta polémica sobre los límites del retoque, sobre todo en fotografías de moda. ¿Qué opinas del tema?
Creo que, como sucede a menudo, todo es relativo. En ocasiones se realizan ajustes de forma que cambian radicalmente el aspecto del retratado, y pueden llegar a hacer mucho daño a personas que están muy influenciadas por el físico, sobre todo a grupos vulnerables como los adolescentes. Otras veces es más el ruido mediático que genera el antes y el después que el resultado en sí.
Quizá soy más crítico con los retoques que se hacen para resolver un uso inadecuado de la distancia focal o para enmendar una iluminación desafortunada. Sin embargo, determinados ajustes que pueden mejorar las imágenes sin modificar la identidad de las personas me parecen, en ocasiones, no solo correctos sino necesarios.Foto: José Antonio Fernández
¿Prefieres el retrato en estudio, en localización exterior o te adaptas a lo que sea?
Aunque siento especial predilección por entornos nocturnos, me siento cómodo en cualquier sitio. El estudio te permite un control milimétrico de la toma fotográfica; en exteriores muchas veces dependes del horario de luz y es un poco más estresante, pero a cambio consigues ambientes muy interesantes.
Para muchas de las sesiones del libro simplemente preguntaba a la persona que iba a fotografiar dónde prefería que tomáramos las imágenes. De todas formas siempre que voy a exteriores llevo flashes que me permiten un mayor control y múltiples opciones de combinación con la luz ambiente.
¿Recuerdas el primer retrato que te tocó hacer?
Lo cierto es que no me acuerdo, Supongo que sería alguna imagen familiar o de algún amigo. Creo que fotografiar a una persona es tan común que debe ser una de las primeras cosas que realizamos en nuestra vida fotográfica. Recuerdo a mi hijo, Lucas, el día que cumplió los tres años haciéndonos fotos a su madre y a mí con una cámara compacta que le acabábamos de regalar.

Foto: José Antonio Fernández
Cuando pensamos en retrato siempre se habla de focales entre los 50 y los 105 milímetros. ¿Hay vida más allá de estos clásicos?
No hay reglas acerca del uso de lentes en retrato. Cualquier distancia focal es buena siempre que uno sea consciente de las implicaciones de percepción de cada una de ellas. Este tema me parece tan importante que uno de los capítulos del libro está dedicado íntegramente a ello.
Un angular genera una percepción geométrica que deforma al sujeto, aunque en algunas ocasiones puede resultar muy interesante. Con frecuencia veo retratos increíbles realizados con este tipo de lente, y no veo por qué prescindir de ella. Lo que no significa que la empleemos en toda ocasión. Lo ideal es conocer bien el uso de las diversas focales y así poder elegir la más adecuada para conseguir nuestro propósito.
¿Fondo desenfocado siempre o hay que huir de los tópicos?
No es buena idea utilizar siempre las mismas fórmulas. Creo que la elección de un fondo enfocado o desenfocado atiende no solo a características relacionadas con la estética de la imagen sino también al contenido. Así, un entorno nítido que aporte información acerca del personaje puede favorecer la lectura de la imagen. Sí aconsejo eliminar todo aquello que no aporte algo a la descripción del sujeto. Pero no se tiene por qué sintetizar siempre aislando a la persona sobre un fondo uniforme.
Se suele decir que ver buenas fotos es el primer paso para hacer buenas fotos. ¿Qué autores de referencia recomendarías?
Hay muchos autores interesantes, aunque gran cantidad de ellos no trabajan específicamente el retrato sino que, dentro de una obra más extensa, incluyen imágenes de personas. Dentro de los –llamémosles- retratistas especializados, como fotógrafo de corte más clásico y referente obligado podría citar a Richard Avedon; como fotógrafo más actual, me gustan por ejemplo los últimos trabajos de Jim Fiscus.
Belleza oriental
Reproducimos a continuación y en primicia una de las 22 sesiones prácticas incluidas dentro del último capítulo del nuevo libro "Sin miedo al retrato", de José Antonio Fernández (JdeJ Editores, noviembre de 2015)
Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)
Anastasiia es una joven y prometedora modelo ucraniana de cara amplia pero afilada, ojos grandes y rasgados y nariz suave y griega. Todas estas características hacen que su rostro encaje a la perfección en múltiples roles, ambientes y personalidades.
Deseaba darle a Anastasiia un marcado toque oriental, por lo que la vestimos con un atuendo de estilo asiático y Chema Noci se encargó de maquillarla para potenciar sus ojos rasgados en un rostro natural a la vez que bello. Para el pelo, se decidió un sencillo recogido con una trenza.
Es común que los fotógrafos protesten cuando aparecen brillos en la cara de sus modelos; en este caso, el maquillaje, ya de por sí brillante, unido a la luz que generaba el modificador utilizado, un beauty-dish, es precisamente parte fundamental de la imagen. Cuando realicé el primer disparo, identifiqué zonas muy luminosas en la cara de Anastasiia que, lejos de molestar, cargaban a la modelo de énfasis y belleza.
La iluminación
Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)
Nuestra intención era realizar una iluminación donde la luz fuese frontal, ligeramente cenital y de sombras profundas. Elegí un beauty-dish con un nido de abeja para este propósito. El nido cierra la cobertura, por lo que ilumina una menor porción de la que se encuentra detrás de la persona; de no haberlo puesto, Anastasiia aparecería prácticamente igual pero el fondo estaría más iluminado.
A esta luz principal se añadió una ventana strip situada en un lado y por detrás de Anastasiia para sacar un pequeño brillo en el flequillo y en el contorno de la cara en el lado izquierdo del encuadre. También hay otra luz detrás de su cabeza apuntando al fondo para crear una mancha sobre la que Anastasiia resalte más.
La pose
La colocación del cuerpo en posición de tres cuartos es algo habitual que permite estilizar la figura y dinamizar la postura. Un hombro está más adelantado que el otro, Anastasiia aparece casi de perfil pero se puede ver el escote del vestido y la parte superior de sus dos brazos, que permanecen estirados hacia abajo y relajados. Una trenza, a modo de guiño oriental, descansa sobre uno de sus hombros.
El giro del rostro va acorde con la posición del cuerpo; uno de los lados de su cara ocupa más porción que el otro. Sin embargo, la mirada fija a cámara confiere una estabilidad extrema a la expresión. Anastasiia se encuentra inmóvil pero relajada, serena y sin embargo muy atenta, vigilante, seria y pensativa.
La composición
Otra fotografía de esa misma sesión. | Foto: José Antonio Fernández (FotoRuta)
La mirada y el gesto serio son, quizá, lo más destacable en la composición. Es imposible que los ojos del espectador no acaben conectando con los de Anastasiia, que parece estar haciendo un juicio de valor acerca de nosotros. La seriedad y la mirada fija son la expresión previa a su deliberación; es como si nos observase y analizase vigilante, juzgando nuestros actos para después arrojar un veredicto misterioso.
Todo ello consigue que su mirada enganche al extremo. Sus ojos permanecen tan fijos a cámara que no podemos escondernos de su fulminante mirada. Si, con la foto delante, nos movemos a un lado o al otro, comprobaremos que Anastasiia siempre nos sigue observando.
Conclusión
Esta foto es el fruto de la elección de una serie de elementos. Anastasiia contribuye a la realización de una imagen interesante, aportando una belleza nada corriente y una expresión cargada de segundas lecturas. Chema hizo un trabajo estupendo con un maquillaje luminoso y perfecto y un peinado coherente y acorde con el vestido negro oriental. La luz y el fondo enfatizan todo lo anterior y dirigen al espectador.
Estos detalles contribuyen a que los resultados sean óptimos; por eso, debemos realizar de la mejor manera todo lo que dependa de nosotros, y para lo que no, contar con la valiosa contribución de las personas más adecuadas y expertas.
Artículo publicado en www.quesabesde.com

jueves, 12 de marzo de 2015

Lluc Queral, fotógrafo. "A veces las historias las tienes a menos de 150 metros de donde vives".

LLUC QUERALT, FOTÓGRAFO

"A veces las historias las tienes a menos de 150 metros de donde vives"



Cuando no pinta, Lluc Queralt hace fotos en un pulcro e hipnotizador blanco y negro. Fotos que recuerdan las obras de clásicos de otra época pese a que son atemporales incluso antes de gestarse. Y es que este joven fotógrafo tarraconense -del que nos habló muy bien el actor y respetado coleccionista Gabino Diego- es de los que caminan cientos de kilómetros para conseguir una única toma o simplemente cruzan la calle cuando la historia que quieren contar está allí. 
Tienes treinta y tantos, pero tus fotografías desprenden un aire clásico que recuerda a los grandes maestros. ¿Has vivido otras vidas antes y tienes el triple de experiencia que el resto de mortales?
Empecé muy joven en esto de la fotografía, en el año 94. Al principio hacía fotos típicas de viaje, con los amigos, etcétera. Me gustaba retratar la adolescencia. Un buen día me regalaron una Canon AE-1 y allí empezó mi relación con los diafragmas y el sistema réflex.
Queralt, cuyo trabajo puede verse estos días en el festival FineArt y a finales de junio en el festival de fotografía química Revela-T. | Foto: Lluc Queralt
Muchos de tus trabajos son en blanco y negro.
He disparado mucho en color. Suelo trabajar con una Voigtländer y una Leica M9, y desde hace unos cinco años me he interesado más por la tecnología digital, por lo práctico y rápido que es trabajar con ella. Pero he estado muchos años revelando en el laboratorio de mi casa. Me he acoplado a los nuevos tiempos, pero conservo la pasión por lo analógico. También pinto. De hecho me gano la vida pintando cuadros.
En realidad tus fotos revelan ciertas aptitudes pictóricas y de otras disciplinas artísticas.
Es que me considero un clásico en la posmodernidad. Veo mi fotografía como contemporánea porque está en un tiempo contemporáneo, y yo intento temporizar las imágenes cuando disparo. Me gusta ir un poco atrás, capturar la esencia antigua y buscar el toque poético. Busco aquello que me atrae y quiero hacer ver a la gente el camino que me gusta seguir.


¿Es eso lo que buscas con la fotografía? ¿Que te sirva de medio para contar las historias que te conmueven?
Con la fotografía lo que busco es complementar los trabajos que voy haciendo. Mis proyectos son largos, y me gusta tanto la parte humana como el paisaje. He trabajado en muchas temáticas distintas. Hace poco realicé una serie sobre unas monjas de clausura. La fotografía sirve para enriquecerme y ver lo que voy a seguir haciendo en los próximos años. Tengo varios proyectos en los que he estado trabajando pero que todavía no se han hecho públicos.
Tus proyectos se han pensado y meditado antes. No son fruto de la improvisación ni de ningún arrebato.
Sí, son proyectos complejos y pensados. Como el de los menonitas. Son series que no sé si retomaré o no. No siempre sé hacia dónde quiero ir, aunque también me estoy dando cuenta de que hay muchas temáticas en todas partes. El trabajo que hice de las monjas de clausura lo hice en un convento que está al lado de mi casa.


¿Vienen a buscarte las buenas historias o tienes que ir a buscarlas al otro lado del mundo?
De algún modo llegan por ellas solas.
Pero tú has viajado mucho.
Pues sí, la verdad. Muchos piensan que debo tener unos 60 años por los sitios que he visitado y los trabajos que he hecho. Pero no hace falta viajar tanto ni tan lejos para encontrar buenas historias. A veces las historias las tienes a menos de 150 metros de donde vives y simplemente es la historia que viene a ti. También hice un trabajo en un circo que no requirió grandes desplazamientos. Las fotos mostraban el antes o el después de la función, y las hice detrás del circo.
Tengo muchos frentes abiertos en distintas temáticas fotográficas. También estoy en fotografía de autor y no puedo hacerlo público todo al mismo tiempo. También me interesa mucho la mezcla entre fotografía y pintura y la temática de autores. Estoy haciendo una especie de recorrido entre pintores contemporáneos, y los fotografío para un proyecto mayor que muestre los artistas que hay en Cataluña.


También visitas a menudo Islandia. ¿Qué se te ha perdido allí?
La pintura, exposiciones, trabajo. Son proyectos que también tienen muy presente la imagen de la calle.
¿Hay buenas y malas historias o buenas y malas maneras de contar una misma historia?
Siempre hay dos maneras, según el punto de vista que tengas. El fotógrafo tiene mucho poder mediático y puede enfocar una misma temática de un modo muy crítico, por ejemplo, o puede ser más objetivo. Yo intento darle un punto crítico a mis trabajos, pero me gusta que mis fotos tengan un toque más poético. Me gusta mostrar las cosas como son.


Entonces, ¿el mensaje que lanzas con tus fotos está claro o dejas que el espectador ponga de su parte también?
Me gusta que el espectador participe. Cada uno interpreta las cosas a su manera con una misma imagen. Intento dejar cosas en el aire pero ser al mismo tiempo explícito en ciertos aspectos.
¿Es realmente posible ser objetivo con una cámara en las manos?
Creo que sí, sin duda. Puedes enfocar y disparar de mil maneras distintas a mil y una cosas y objetos distintos.
¿Y ganarse la vida fotografiando historias como las que haces tú? ¿Es eso posible?
Es muy difícil. Para mí es más una necesidad ahora mismo que una fuente de ingresos.


Y el futuro de la fotografía documental, ¿dónde está? ¿Dónde veremos proyectos como los tuyos más allá de en la propia página web del autor o en algún festival?
Una posibilidad es el mercado de las galerías, pero es muy complicado. Cuesta muchísimo vivir hoy en día de la fotografía. Hay gente muy buena trabajando en distintos mercados y no pueden ganarse la vida con aquello en lo que son buenos, tienen que realizar otras tareas. En este país las cosas son muy complicadas. En otros lugares se valora mucho más este tipo de trabajos.
Ahora mismo hay fotoperiodistas buenísimos que van por libre y están haciendo un trabajo excelente, pero tienen que buscarse la vida y lo que hacen no se paga como se debería pagar. Gente como Samuel Aranda están haciendo unos trabajos muy buenos. Yo admiro a muchos fotógrafos de estilos muy distintos y que tienen mucho valor.
¿Qué foto clásica te gustaría que fuera tuya?
Hay infinidad de fotógrafos que me gustan, pero más que la imagen, lo que me hubiera gustado es vivir el momento en que se hizo la foto, estar allí en aquel preciso instante. Además de hacer la foto lo que a mí me gusta es vivir el momento justo anterior a hacer la foto. Hay una foto en mi trabajo de los menonitas que me llevó dos días poder conseguirla. Caminé 200 kilómetros para estar en el lugar y el momento adecuados para tomarla.


Se te habrán escapado algunas buenas fotos entonces.
Sin duda. Yo solía fijarme en autores como Eugene Smith, y sus trabajos me parecían brutales. Por eso intento volver atrás, temporalizar las fotos. Pero hay que tocar primero con los pies en el suelo, mirar, observar y dejarte influenciar sin copiar a otros. Hay que buscar tu propio camino.
Yo siempre trabajo mucho intentando encajar todos los elementos de una imagen. Me gusta trabajar con las líneas, las perspectivas, etcétera. Tiene que haber un equilibrio, que el peso esté bien repartido. Es todo intencionado.
Tus imágenes transmiten una gran paz composicional.
Sí, intento repartir bien el espacio y que todo respire bien. Reparto los elementos por toda la imagen.
También te gusta jugar con los reflejos.
También. Tengo una serie en la que llevo trabajando desde el 98 y en la que fotografío reflejos y sombras. Me inspiró una foto que vi en Estados Unidos hace mucho tiempo, y siempre la he centrado en el mundo urbano. Son imágenes que, según la climatología, pueden ser muy pictóricas y cambiar muchísimo. También el movimiento del agua en la que habita el reflejo es vital. Tengo muchas de estas capturas.


Divides tus trabajos en series documentales y en tránsito. ¿Y esa diferencia?
Los trabajos documentales son series puntuales. Las imágenes que considero que están en tránsito son trabajos más abiertos a los que puedo volver. También tengo proyectos personales que son más artísticos.

Artículo publicado en www.quesabesde.com