Radio Albayzín

jueves, 5 de octubre de 2017

Sonido Gameboy gratis en tu Mac o PC con el plugin PAPU

Sonido Gameboy gratis en tu Mac o PC con el plugin PAPU


PAPU Gameboy plugin
El nuevo plugin PAPU de Socalabs emula el hardware de la famosa consola portátilNintendo Gameboy para incluir su apreciado sonido chiptune en tus producciones, sin gastar un duro y evitando el engorroso procedimiento para obtenerlo a partir del hardware original —aunque, por qué negarlo, cacharrear siempre tiene su encanto—.
PAPU cuenta con dos canales de forma de onda cuadrada —con filtrados sweep el primer canal— y otro canal adicional de ruido. Todos los controles están a la vista en la zona izquierda de su interfaz de usuario, incluyendo envolventes y ajustes finos. A la derecha se muestra la forma de onda que se está generando, en tiempo real.
Está disponible gratuitamente para Windows VST 32/64 y Mac AU 32/64. En su web encontrarás también otros plugins gratuitos que emulan el sonido de consolas y ordenadores clásicos como el Commodore 64, Nintendo NES o Sega Master System.
Más información | PAPU

https://www.hispasonic.com/noticias/sonido-gameboy-gratis-tu-mac-pc-plugin-papu/43101

Cómo conectar equipos audio de forma óptima: niveles y márgenes

Cómo conectar equipos audio de forma óptima: niveles y márgenes


Sacar el máximo provecho de nuestras cadenas de equipos tanto analógicos como digitales exige hilar algo más fino que simplemente asegurar la aplicación en cada conexión un correcto emparejamiento a +4dBu o -10dBV, los dos niveles de líneaconvencionales. La conexión óptima entre equipos audio exige considerar también los márgenes que maneja cada uno de ellos, y en el caso digital atender a los dBFS y sobre todo al valor de tensión correspondiente al punto 0dBFS.
Os contamos cómo atender esta cuestión muchas veces desatendida y que puede causar numerosas sorpresas que a veces etiquetamos como problemas o fallos de los equipos cuando son realmente una falta de correcto ajuste por nuestra parte que origina un exceso de distorsión o una pérdida de márgen y el consiguiente aumento del ruido.
En otro tutorial previo hablaba de los límites inferior y superior en el margen dinámico de los sistemas analógicos y digitales, y su lectura permite contar con ciertos conceptos para abordar mejor este de hoy.

Interconexión entre equipos: ojalá fuera tan simple

En nuestros estudios y directos interconectamos múltiples sistemas audio entre sí, y lógicamente conviene contar con estándares que garanticen que la conexión sea sencilla y funcione adecuadamente sin más que tirar un cable. Estándares que se refieren no sólo al conector y al cable, también al tipo y nivel de señal que ha de usarse. Lo habitual en audio es que representemos la información mediante la variación del voltaje. Por ejemplo, un micrófono nos da una tensión variable que refleja en su ‘forma’ las variaciones del sonido que capta.
Para no tenernos que dedicar a medir, calibrar y equilibrar una por una cada conexión que hagamos entre nuestros distintos equipos, se manejan niveles de tensión normalizados, que en nuestro caso se resumen (en cuanto a niveles de línea) en +4dBu y -10dBV, que tenéis descritos en un tutorial. Si conecto una salida que genera tensiones de un determinado nivel a una entrada que espera encontrar también señales de ese mismo nivel, debería funcionar sin problemas de saturaciones ni pérdidas de margen, etc. Sin duda una comodidad y una garantía necesarias tanto para el profesional (por razón de calidad y tiempo) como para el doméstico (por razón de simplicidad). Muy bonito... pero no del todo cierto. No basta con igualar esos niveles nominales en cada conexión.
La interconexión óptima exige mirar con algo más de detalle las especificaciones y hacer un mínimo planteamiento de ajuste de niveles, ganancias, etc. por culpa de que
  • En cada sistema digital el nivel que corresponde a 0dBFS (el nivel ‘a fondo de escala’) puede ser diferente. Aunque en todos ellos opere como una cota que no debe superarse jamás, su valor en cuanto a tensión no está definido salvo para cada equipo, sin un estándar único.
  • En cada sistema analógico sí tenemos niveles nominales +4dBu o -10dBV conocidos y fijos, pero hay diferencias en cuanto a la holgura (headroom) por encima de ellos antes de presentar problemas serios de saturación. Holguras y márgenes particulares en cada equipo que han de recabarse de sus hojas de especificaciones.
Veamos pues con mayor detalle qué sucede.

+4dBu y -10dBV no lo es todo: son referencias, no máximos absolutos

Es importante tener claro que al hablar de +4dBu y -10dBV no se trata de niveles 'máximos' tolerables, no son los límites de trabajo nuestros sistemas. En muchos sistemas se puede superar ese nivel sin que aparezca una distorsión grave, hay prevista cierta holgura que debe ser tenida en cuenta para resolver de forma 'óptima' una interconexión.
La indicación +4dBu o -10dBV indica niveles nominales, niveles para 'alinear'. Definen qué es lo que podemos esperar cuando un 'vu-meter' señale el nivel '0 VU' (o un 'dB-meter' el nivel '0 dB'). Un equipo funcionando en +4dBu estará generando o recibiendo (según se trata de salida o entrada) una señal de valor RMS 1,23 V cuando su medidor señale '0 VU'. Etiquetar +4dBu implica un significado concreto de tensión en el punto '0 VU' del medidor de nivel, pero típicamente se seguirá aceptando señal que lo supere hasta un cierto margen sin generar especial distorsión.
¿Para qué esa holgura? Por la ceguera de los vúmetros a los picos, que exige dejar un amplio margen para que estos quepan sin resultar muy deformados o recortados.

La ceguera a los picos en los vúmetros

Tanto los dBV como los dBu, concebidos en los tiempos del 'todo analógico', se definieron en relación al nivel RMS, que no deja de ser un valor promedio (root mean square) y no instantáneo. Cualquier representación de tipo RMS es por definición incapaz de ver los picos, que son los primeros candidatos a la saturación / distorsión. Por ejemplo los vúmetros tradicionales, que representan nivel RMS y no valores pico, pero que aun así se han venido usando con éxito para ajustar niveles… al menos hasta que llegaron los sistemas digitales.
Para compensar esa ‘ceguera’ hacia los picos, los sistemas pueden típicamente manejar niveles mucho mayores. No es extraño que un equipo +4dBu esté capacitado para operar sin entrar en distorsión severa hasta +24dBu, lo que implica que por encima del nivel 0 VU hay todavía una holgura de 20 dB.
Imágenes del interfaz US-16x08
tascam.com
Por ejemplo en el interfaz Tascam US-16X08 y centrándonos en sus entradas 11 a 16 que son estrictamente de línea (las otras son línea/instrumento o bien micro), cuentan con conmutadores para trabajar en formatos -10dBV o +4dBu con las siguientes características en cuanto a nivel:
Entradas 'Line'Switch en -10dBVSwitch en +4dBu
Nivel nominal-10dBV (0.3162Vrms)+4dBu (1.228Vrms)
Nivel máximo+10dBV (3.162Vrms)+24dBu (12.182Vrms)
En ese mismo interfaz las salidas operan siempre a +4dBu:
Salidas 'Line'(no disponible en -10dBV)+4dBu
Nivel nominal- - -+4dBu (1.228Vrms)
Nivel máximo- - -+24dBu (12.182Vrms)
Veis precisamente ese margen de 20dB entre el nivel ‘nominal’ y el máximo recomendado por el fabricante antes de entrar en una distorsión severa. En otros casos podréis encontrar otros márgenes diferentes, luego veremos un ejemplo con un interfaz RME. Hay incluso quien dice observar una preferencia en fabricantes americanos hacia los 20dB de holgura y en los europeos a los 18 dB, pero en todo caso lo único cierto es que no hay un estándar y que hay que mirar las especificaciones de cada equipo.
Pensad en lo generoso de tal margen. Recordad que 20dB (factor 100 en potencia, 10 en amplitud)) implican que los picos tendrían que ser 10 veces superiores a la tensión RMS para ser gravemente dañados. Además en los sistemas analógicos la aparición de la distorsión es progresiva puede ser relativamente benigna y tolerable.
Deberiamos no basarnos sólo en medidas RMS y atender a también los niveles pico. Al menos para prepararnos para un 'cuidado con los picos' que es esencial en sistemas digitales.

Límites en digital y correspondencia con niveles analógicos

Frente a ese límite ‘laxo’ en analógico, sabemos que los sistemas digitales no se llevan bien con rebasar su ‘fondo de escala’, por encima del cual aparece el recorte (‘clipping’) de cualquier pico como forma molestísima de distorsión. Tan molesta que no debe permitirse que suceda ni siquiera por lapsos brevísimos de tiempo. En el ejemplo del interfaz Tascam del que hablábamos antes, el nivel máximo que citan las especificaciones está asociado al punto 0dBFS (0dB a fondo de escala o ‘full scale’, es decir, el nivel justo al límite de la representación digital).
Conseguir que ese desencaje de filosofías (codo rígido digital, codo suave analógico)no impacte en nuestros resultados obliga a considerar cómo desde un sistema digital recibimos o enviamos señales para interactuar con otro analógico (por ejemplo para incorporar un intrumento externo vía previo, o para insertar un efecto o procesamiento externo, o para atacar cualquier etapa, etc.). Es importante, como en cualquier conexión, que nos ocupemos de que se correspondan los niveles nominales y los márgenespor encima de ellos. El valor en dBu o dBV que corresponde a los 0dBFS es un dato esencial para ello, que nos permite comparar con los niveles y márgenes tolerables en el sistema analógico que vayamos a emplear.

Encajar no sólo niveles, también los márgenes

No sólo en la conexión entre digitales y analógicos, también entre dos sistemas analógicos puede haber diferentes definiciones de los márgenes, más allá de que coincidan sus niveles nominales, que obliguen a plantear con lápiz y papel cómo resolver de forma óptima la conexión. Incluso en la conexión entre dos digitales a través de sus entradas/salidas analógicas, tendremos necesidad de plantearnos qué está pasando. Y de ese tipo será el caso que use para ilustrar con un ejemplo qué procedimiento seguir para estudiar el conexionado entre dos sistemas en cuanto a sus niveles.
Os indico alguna información que da RME sobre los niveles en las entradas y salidas su Fireface UC formando parte de las especificaciones del producto: Aunque no veais ningún conmutador físico, vía software se configura para usar uno entre tres posibles niveles que aparecen rotulados como: -10 dBV, +4 dBu, Lo/HiGain. El fabricante informa de que esos tres ajustes corresponden a determinados niveles a fondo de escala (full scale):
  • 0 dBFS @ Hi Gain: +19 dBu
  • 0 dBFS @ +4 dBu: +13 dBu
  • 0 dBFS @ -10 dBV: +2 dBV
Fireface UC
rme.com

Un ejemplo práctico

Podemos pensar dónde se sitúan los niveles y márgenes en este caso de dos productos concretos tomados del catálogo de Tascam y de RME, y veréis que asoman diferencias. Para definir las conexiones óptimas, y qué posibles problemas podría daros una u otra conexión es útil que penséis en términos como los que muestra este esquema que os he preparado a partir de los datos antes ofrecidos de estos interfaces y que tenéis explicado a continuación.
Un esquema de niveles y márgenes para analizar conexiones
pablofcid
Mientras el Tascam US-16x08 venía caracterizado por situar sus niveles nominales literalmente en +4dBu o -10dBV y ofrecer un margen de 20dB por encima, que deja sus 0dBFS en +24dBu y +10dBV respectivamente, en el caso de RME se ofrecen tres opciones, ninguna de ella coincidente con esa visión de corte 'tradicional' que aplica Tascam.
La opción que RME etiqueta como -10dBV ofrece un margen de 12 dB por encima de dicho nivel hasta llegar al 0dBFS (más allá comenzaría el recorte o clipping), por lo que en términos de margen recorta mucho antes que el Tascam trabajando a -10dBV. Todo un ejemplo de una conexión que aparentaría estar bien hecha (-10dBV en ambos) pero que distaría de estarlo.
La opción etiquetada como +4dBu por RME trabaja con niveles más altos pero tiene su recorrido posible por encima de la referencia de +4dBu es de sólo 9 dB (de nuevo muy alejado de los 20dB en Tascam). Pero ese ajuste +4dBu de RME podría (aunque el etiquetado no lo diga) concebirse como una conexión -10dBV con un márgen ampliado, que llegaría a ser del orden de los 20dB.
Finalmente cuenta con una opción (hi/lo gain) que podría operar como conexión +4dBu con márgen de 15dB o como conexión -10dBV con márgen de casi 27dB.
Es evidente en este ejemplo que ajustar la ‘mejor’ conexión no es tan simple como limitarse a elegir el nivel ‘pro’ +4dBu o ‘consumer’ -10dBV. La figura anterior muestra que una opción muy razonable en este caso en una hipotética conexión para entregar señal del RME al Tascam por vía analógica podría ser usar la salida RME en +4dBu y la entrada Tascam en -10dBV, pero a la vez asegurándonos de no exprimir al límite el recorrido en el RME hasta los 0dBFS (que se sale del recorrido aceptable en el Tascam). Otra opción sería usar la salida RME en ‘hi gain’ hacia entrada Tascam +4dBu pero sabremos en ese caso que estaremos dejando sin aprovechar unos 6dB del recorrido posible en la entrada Tascam. Son opciones entre las que tendremos que elegir, cada una con sus propios compromisos.
A la inversa, para llevar señal del Tascam al RME, parecería sugerirse la opción de salida Tascam a -10dBV y entrada RME a +4dBu, pero las salidas del Tascam sólo ofrece nivel +4dBu. Así que habrá que usar salida Tascam a +4dB atacando a la entrada ‘hi gain’ de RME pero tendremos que ser muy vigilantes de los niveles porque la entrada máxima de RME quedaría 5dB por debajo de la salida a fondo de escala en Tascam, así que tendremos que ser nosotros (no lo garantiza la conexión) quienes nos aseguremos de que los picos en esa salida están como máximo a -5dBFS en el interfaz Tascam, condición que evitará provocar 'clipping' en esa entrada del RME.

Conclusiones

Como vemos, esa sensación garantista que nos da conectar dos equipos simplemente ajustándolos a un mismo estándar (+4dBu o -10dBV) no siempre se corresponde con la realidad. Pueden aparecer problemas.
En el ejemplo que hemos realizado, dado que era conexión entre dos interfaces digitales, hubiera sido más sensato usar una conexión digital (exigiría sincronizar sus relojes haciendo uso de un ‘word clock’). Pero me ha permitido mostraros un ejemplo con datos reales y fáciles de interpretar, tomando la salida analógica de un interfaz hacia la entrada analógica del otro. Así hemos combinado en un solo ejercicio conceptos de ambos mundos, de lo analógico y de lo digital. Y por otra parte tampoco se trata de un caso puramente ficticio: no pocas veces veréis conectar dos sistemas digitales a traves de las salidas y entradas de audio analógicas.
Y desde luego en casos donde queráis conectar un sistema analógico y uno digital, o bien dos analógicos entre sí, no hay más remedio que mirar cómo andan los márgenes, no podemos fiarnos sólo de la igualdad de los niveles nominales.
Sabemos que si forzamos un sistema o una entrada analógica a niveles ya comprometidamente altos lo que va a suceder es una aparición de distorsión que no necesariamente va a ser desagradable, y por tanto tenemos el 'colchón' de lo analógico. Pero no está de más ser conscientes de a qué niveles empezará a tener lugar una saturación significativa, para que estemos especialmente atentos al posible cambio de color que se produzca en el audio. La regla de los 20dB de márgen es sólo una costumbre, no es necesariamente la que siguen todos los equipos.
Cuando contemos con ajustes finos de nivel podremos compensar los desajustes que se produzcan entre los niveles y márgenes de un equipo y el siguiente. Cuando no, no queda más remedio de tirar de algún atenuador si queremos evitar la entrada en saturación.

Artículo de Pablo F.Cid publicado en www.hispasonic.com
https://www.hispasonic.com/tutoriales/como-conectar-equipos-audio-forma-optima-niveles-margenes/43062

10 pasos para organizar un buen concierto

10 pasos para organizar un buen concierto



Concierto
Ante la proliferación de conciertos organizados por productoras, ayuntamientos e incluso grupo de amigos, he aquí un pequeño decálogo de aspectos básicos que siempre deberían tenerse en cuenta.
1.- Acceso fácil y seguro al escenario. Parece una tontería, pero empezando por los propios técnicos que montarán esas toneladas de equipo para la consecución del evento, hace falta que el acceso sea lo más fácil y seguro posible. No vale colocar un escenario al fondo de una cancha de tenis, campo de fútbol o de una plaza y no permitir que el camión no pueda entrar hasta la boca del escenario. O, en tal caso, provéase de algo que existe, aunque cuesta dinero: se llama gente de carga y descarga (hay empresas que se dedican a ello).
Si entre la rampa del camión y el escenario hay “apenas” 20 m, seguramente el personal técnico habrá empezado a montar algo que ya habrá andado más de 1 km. Y le queda otro kilómetro durante la carga por la noche/madrugada. Recuerde que el camión o furgoneta necesitan un espacio donde aparcar: la teletransportación todavía no ha llegado.
2.- Las empresas de sonorización e iluminación no son distribuidoras de corriente eléctrica. Faciliten una toma de corriente (incluyendo toma de tierra) a pie de escenario (que, además, debe tener su propia toma de tierra), no a 20, 30 o 40 metros de ella. Hay empresas cuyo cometido es justamente el proveer de corriente eléctrica y con los mecanismos de seguridad necesarios (a su vez imperativos por ley) ahí donde el cliente demande, y el cliente debe decir que a “pie de escenario”, que no es lo mismo que “del escenario a la toma de corriente se puede llegar a pie”.
3.- Los técnicos que montan también son personas. Necesitarán a lo largo de su jornada laboral (la mayoría de veces ilegal por el simple hecho que supera la jornada máxima de 10 h) realizar actos humanos tan habituales como mear o cagar: necesitan un lugar digno, limpio y cercano para hacerlo. Sí, sabemos que los músicos también y que cuando ellos lleguen ya habrán baños… pero los técnicos suelen llegar muchas horas antes. Asimismo, recuerden que normalmente estarán desmontando el equipo otras 3 o 4 horas más: no cierren los baños, por favor. Si trabajan en un festival o una plaza durante días, recuerde limpiar los baños antes de que lleguen los técnicos.
4.- Puestos a ser ilegales en las jornadas de trabajo, no duden en recordar, como en el punto 3, que los técnicos, además de necesitar ir al baño, necesitan comer e incluso tomarse un pequeño descanso. Eso es destacable cuando realice los horarios de prueba y, sobretodo, en los dos momentos más críticos de la jornada: almuerzo y cena. Como un ser humano cualquiera, el técnico necesita entre 1 y 2 h para almorzar y otras 2 h para cenar. No, una pizza fría en control no es una cena. Ya de paso, recuerde que entre las pruebas de un grupo y el otro se necesita un tiempo para desmontar una banda y montar otra, aún no somos magos.
5.- Si está organizando un acto público en una plaza concurrida durante toda la jornada como mínimo tenga en cuenta la seguridad de los transeúntes. Esas extrañas personas suelen deambular ajenas a lo que les ocurre a su alrededor y es fácil encontrarlos despistados incluso encima del escenario. Tenga la previsión de acotar, tal y como establece la ley de riesgos laborales, una zona perimetral segura que comprenda el escenario, backstage y control, así como otros elementos como los generadores de corriente si son necesarios e incluso las salidas de emergencia. Si eso no es posible, piense que quizá no era el mejor lugar para realizar un concierto. Aproveche e imprima unos cuantos carteles que informen a los transeúntes de lo que va a ocurrir en esa plaza: añada horarios, grupos e incluso el estilo musical. Así, los técnicos podrán ser técnicos y no, además, personal de información ciudadana.
Concierto 2
6.- Si acaso ha tenido que aquilar algún generador de corriente, y aunque su proveedor le informe que es mega-super-silencioso tenga en cuenta que no, que no lo es. Intente ubicarlo a más de 20 metros del escenario (sobretodo si tiene intención de realizar un acto, para entendernos, acústico o ‘suave’) y recuerde que es imperativo que añada a la orden la inclusión de las jodidamente caras yellow-jackets, o protectores de cableado. No espere que los técnicos, cuando lleguen, alzen esas pesadas mangueras por encima del camión. El generador de corriente no es el punto de toma de corriente, por lo que vuelve a ser imperativo leerse el punto número 2.
7.- Agua. Piense en el agua. Pregunte cuántos trabajadores habrá esa jornada, durante primera hora y el inicio de las pruebas, trabajando bajo el sol. Si por ejemplo le dicen que 10 personas, multiplique ese valor por la mitad de la temperatura en grados celsius (10x28/2 grados = 140). ¡Exacto! Compre 140 botellines de agua sólo para esas personas y recuerde que es agua y no té: no cuesta nada meterlas en un refrigerador. Sí, las botellas de litro son algo más económicas que los botellines, pero no espere que la cohesión de grupo de esos técnicos sea tan fuerte como para compartir saliva. Si quiere aplicar la ley al 100% (cosa que no podrá hacer) y decide que las aguas no son su cometido, perfecto, pero sería de agradecer como mínimo tener el refrigerador a pie de escenario.
8.- Las pruebas son necesarias. O como mínimo ese tedioso momento que parece que los técnicos quieran estropear la siesta de todo el pueblo. Las pruebas de equipo y de sonido se realizan siempre al mismo nivel de volumen (o incluso superior) que durante el concierto. Téngalo en cuenta. Avise con antelación cualquier problema que esto pueda causar: misas que demandan de silencio, actos en otras plazas… quizá así se pueda mejorar el nivel de vida de los trabajadores técnicos y pueden entrar más tarde o aprovechar para descansar un rato sin estar en perpetua tensión. Sin duda alguna, el cometido de esos técnicos no es perturbar el silencio de nadie, sino simplemente trabajar. Ah… se llama “sonido rosa”, no “esa mierda de ruido”. Recuerde que para preparar la iluminación hace falta oscuridad, pero si programa el acto para empezar a las ocho o nueve de la noche es probable que sea difícil, por no decir imposible, enfocar.
9.- Son los primeros en llegar y los últimos en irse. Suelen tener familia, padres, incluso hijos. Ya tienen que soportar unas jornadas largas y pesadas aunque amen su profesión, pero son personas. No cuesta nada saludarles, preguntarles su nombre y, sobretodo, que le informen de todos los problemas que usted puede solucionar. No son autómatas, ni esclavos aunque lo parezca.
10.- No, no todos los conciertos tienen que acabar con una sesión de DJ. Y si así quiere, ayude al PIB contratando otro equipo de sonido, más pequeño (mucha gente se habrá ido), adecuado para este tipo de acto y que libere a unos de trabajar 5 horas más y a otros de poder hacer su trabajo y bien.

Artículo publicado por R.Sendra en www.hispasonic.com
https://www.hispasonic.com/tutoriales/10-pasos-para-organizar-buen-concierto/43114

¿Qué es el efecto de proximidad?

¿Qué es el efecto de proximidad?



El efecto de proximidad es la exageración de los sonidos de frecuencia baja que se produce en un micrófono direccional cuando éste es colocado muy cerca de la fuente. Este efecto de proximidad ejerce una influencia en la respuesta en frecuencia del micrófono: a partir de una distancia de algunos centímetros de la fuente sonora, podremos observar como aumentan los graves a medida que acercamos más el micrófono a la fuente.
El efecto de proximidad puede ser una bendición o una maldición, dependiendo de cómo se utilice. Un cantante puede obtener un sonido más profundo cantando muy cerca del micro, y cambiar en un momento determinado a un sonido más brillante cantando más fuerte mientras se aparta un poco del micrófono. Este uso creativo del efecto de proximidad necesita un poco de práctica, pero resulta muy efectivo. Por otro lado, cantar al mismo nivel, pero moviendo el micrófono adelante y atrás, creará problemas de balance tonal, además de alteraciones en el nivel general del micrófono. Algunos cantantes prefieren cantar siempre muy cerca del micrófono para “engordar” su voz. También se utiliza esta técnica para añadir énfasis a una locución.
AE4100 – Ejemplo de micrófono direccional
En sonorización en directo, el efecto de proximidad también puede ser utilizado paracontrolar la realimentación acústica. Si el artista canta muy cerca del micro, pero no necesita esos graves extra, es posible utilizar un ecualizador para disminuir la respuesta en graves de ese canal. Esto hace que el micrófono sea menos sensible a la realimentación de frecuencias bajas, dado que es menos sensible a cualquier señal de frecuencia baja que llega procedente de una distancia superior a unos pocos centímetros. Esta técnica de ecualización también ayuda a reducir los inconvenientes ruidos de manipulación.
Sin embargo, si lo que se desea es eliminar totalmente el efecto de proximidad, podremos conseguirlo utilizando un micrófono de tipo omnidireccional, en lugar del de tipo direccional. La decisión de utilizar un micro direccional u omnidireccional puede depender de la aplicación en la que va a ser utilizado (grabación o sonorización en vivo, por ejemplo), las condiciones acústicas, la distancia de captación y el tipo de sonido que deseamos conseguir.
Los micrófonos direccionales pueden eliminar ruidos no deseados, reducen los efectos de la reverberación y permiten aumentar la ganancia antes de que se produzca realimentación acústica. Sin embargo, en entornos acústicos favorables, los micrófonos omnidireccionales pueden preservar el ‘sonido característico’ del lugar en el que se está realizando la grabación, y a menudo son seleccionados por presentar una respuesta muy plana y estar exentos del efecto de proximidad. Además, comparados con los micrófonos direccionales, los omnidireccionales son normalmente menos propensos a producir ruidos mecánicos o de manipulación y, cuando se utilizan en exteriores, resisten mejor el ruido del viento. Los omnidireccionales también son menos susceptibles al “popping” que puede ser producido por consonantes oclusivas en las locuciones, tales como “p,” “b” o “t.”
AT4022 – Ejemplo de micrófono omnidireccional

Artículo publicado en www.hispasonic.com     https://www.hispasonic.com/blogs/efecto-proximidad/43156

Protégete: la seguridad individual de los técnicos de sonido

Protégete: la seguridad individual de los técnicos de sonido


Los trabajadores del directo, y en general todos los trabajadores, estamos sometidos a una serie de normativas y reglas que, al ser tantas, se ven más como un paso protocolario antes de la contratación que simplemente una herramienta fidedigna. Documentos, firmas y cursos son necesarios sólo para poder optar a ser contratados…hasta que algún día ocurre algo, y les damos su sobrada importancia.
A estas líneas quiero hablar de los EPI o Equipamiento de Protección Individual, parte asociadada, además, al otro requisito indispensable: los cursos de riesgos laborales. En realidad, y desde mi perspectiva y opinión, los segundos suelen ayudar a anular los primeros. Su redacción y comprensión no es fácil y tiende a complicarlo todo buscando una supuesta perfección que a suele pasar de absurda a demasiado necesaria, siendo el equilibrio y el sentido común lo que las hace válidas. Dicho de otra manera: demasiada parafernalia en papel para casos de nuestro día a día. Pero no es excusa, no puede serlo. Los más veteranos hemos sido espectadores de auténticas barbaridades a las que sólo hemos atendido al paso de los años. Hemos montado y subido estructuras sin certificar a varios metros de altura sin arnés, casco ni otro elemento de seguridad. No existía. 
Este fin de semana me ha tocado, como a muchos, trabajar varios días seguidos. Dos de ellos puedo llevarlos a esta discusión. En uno, mientras un compañero estaba desmontando focos móviles de un truss, otro recogía los cables de descarga cuando se dio cuenta que un hierro se había entrometido en los ejes de la gennie. Al retirarlo provocó que el truss, que apenas estaba a 1,75 m del suelo, bajase repentinamente unos 5 cm… pocos, pero los justos para que el primer técnico recibiera un fuerte golpe en la cabeza. Por suerte, apenas salió chichón, pero podría haber sido mucho peor si en vez de golpear al truss lo hubiera hecho en una garra o en un tornillo que saliese.¿Deberían nuestros técnicos llevar casco? Leyendo la normativa, deberían. Quizá por pensar que 1,75 m no es peligroso, que lo hemos hecho mil veces sin problemas puede suponer cierto grado de seguridad; pero esas tediosas y largas normativas sí han pensado en este escenario: si estás descolgando algo que está justo encima de tu cabeza: casco.
Del otro ejemplo soy protagonista. Una rápida carga tras terminar la actuación de poco equipo: apenas cuatro SB18 y un par de racks de Kara. Al bajarlos de la acera a la carretera para su carga en el camión, se me resbala el sub que cae, con sus casi 100 kg de peso, encima de mi pie, en concreto de mi dedo gordo del pie derecho, haciendo tijera entre él y el bordillo. El resultado, tras el paso por urgencias, es una fisura y desprendimiento de uña que, aunque poco grave, causó estupor por la cantidad de sangre derramada. Mea culpa al decidir que por apenas cargar cuatro racks no valía la pena ir al coche a buscar el calzado de seguridad que, por su rigidez y protección, siempre me resulta tedioso y ciertamente incómodo. Y tampoco es excusa reconocer que no era el único. Esa fatal decisión me ha comportado un extremo dolor (que no recomiendo a nadie) y estar en reposo durante unos días. Gracias al concurso del traumatólogo que me hizo ver la suerte que tuve que la diferencia entre calle y bordillo apenas ‘rozara’ mi dedo gordo, dejando intactos los otros cuatro. Un par de centímetros más y el daño hubiera sido peor. Alguien, en algún momento, tuvo la precaución de buscar diferentes escenarios y situaciones donde los EPI debían cobrar importancia, y en esta situación mía era una de ellas. Ni que fuese un solo rack, seguían siendo 100 kg peligrosos.
Tras la tormenta, por así decirlo, me daba cuenta de la cantidad de cosas que, además, podría haber realizado por mi mismo (dado el cierto grado de decisión que tenía en ese evento) como podrían haber realizado los organizadores y productores del mismo. Por ejemplo, permitiendo cargar el camión en una zona algo más alejada pero que no tenía bordillo alguno (por lo que no hubiera que tenido que mover material salvando un obstáculo), elemento que también se recoge en la normativa de riesgos.
Escribo este artículo casi como para excusarme por lo que me pasó, pero también para empezar a hacer ver que no somos más duros, ni más fuertes, ni aún menos más eficientes cuando prescindimos de los EPI por decisión propia. Por algo están y por algo deben utilizarse.

Recordando el evento realizado (en realidad, cualquiera de los cuatro seguidos que he realizado este fin de semana) y en el reposo y desasosiego que impone tener que descansar por imposición facultativa, he ido descubriendo la cantidad de veces que había actuado teniendo en mente más la precaución que la curación: vallar la descarga del mismo puente que golpeó mi compañero seguramente permitió que algún vianante despistado estuviera justo debajo de él en ese inoportuno momento; volar cableado (que consume tiempo y esfuerzo) para evitar que el público se tropezara con él; utilizar el chaleco reflectante en noches oscuras en medio de una calle que, aunque poco transitada, bien podría hacernos visibles; o incluso no mover nada sin el uso de guantes y faja de protección. Ahora sumaré el uso más prolongado de ese casco y esas zapatillas de protección que, aunque siempre viajan conmigo, demasiadas veces he dejado en el maletero del coche.

Artículo de R. Sendra en www.hispasonic.com
https://www.hispasonic.com/reportajes/seguridad-individual-tecnicos-sonido/43187

jueves, 28 de septiembre de 2017

4 pequeños pasos para conseguir un gran sonido de batería

4 pequeños pasos para conseguir un gran sonido de batería
Batería
Normalmente, la batería centra mucho la atención en las sesiones porque casi toda la música moderna está orientada al ritmo y es muy dependiente de la batería para mantener el pulso de la canción. De hecho, en la mayor parte de la música rock, pop, R&B y country, una batería que suena floja equivale a una canción floja; de ahí la extrema atención que se da a obtener un gran sonido de batería.
Como punto de partida general, antes incluso de que comiences con cualquier tipo de microfoneo complejo, es importante que te hagas una buena imagen de cómo suena realmente la batería. Para conseguirlo, sigue estos 4 pasos extraídos del Recording Engineer’s Handbook:
  1. Métete en la sala con la batería y pon al baterista a tocar la canción que vas a grabar. Fíjate en el tono de la batería.
  2. Sitúa un único micro entre dos metros y medio y tres metros de distancia frente a la batería, aproximadamente a la misma altura que la cabeza del baterista. Un micrófono de gran diafragma irá bien para esto.
  3. Graba la batería por un minuto o dos.
  4. Escucha lo que has grabado. ¿La batería suena equilibrada, o quizá destacan uno o dos platos o toms?
Esto te dará una idea de cómo suena la batería en realidad, y qué problemas podrían surgir cuando empieces la grabación. Podrás compensarlos afinando las piezas de la batería, seleccionando el micro apropiado, o posicionándolo correctamente.
Es una falacia pensar que la única manera de conseguir un gran sonido de batería es microfonear cada pieza y plato. De hecho, hay muchos métodos de eficacia probada para microfonear baterías que han sido fuente de éxitos durante décadas, usando combinaciones de uno a tres micros.
Sea cual sea el método que elijas, procura contemplar la batería como un único instrumento. También date cuenta de que al final, el microfoneo múltiple no es tan distinto de intentar grabar cada cuerda de la guitarra por separado mientras se rasguea un acorde. No estamos buscando cada nota concreta, sino el sonido general del instrumento.
Y no olvides que las baterías tienen que sonar genial por sí mismas para conseguir una grabación con un sonido genial, y que un gran baterista supone la mayor parte de la ecuación.


Artículo de Bobby Owsinski  y publicado en https://www.hispasonic.com/tutoriales/6-tecnicas-para-microfonear-bateria-solo-micro/43157  
https://www.hispasonic.com/tutoriales/4-pequenos-pasos-para-conseguir-gran-sonido-bateria/43191


6 consejos para grabar voces

6 consejos para grabar voces



Grabar voice-overs —o voz en off—, podcasts y otros tipos de locuciones plantea una serie de demandas específicas. Sin embargo, es posible capturar sonido con calidad profesional sin necesidad de gastar una fortuna. A continuación, os ofrecemos algunos consejos útiles para empezar.

1. El micrófono

En voice-overs y locuciones, el eslabón más importante en la cadena de la señal es el micrófono. Es aconsejable un micrófono cardioide, que consiste en un micrófono unidireccional con un diagrama polar en forma de corazón (de ahí el nombre), lo que se traduce en una mayor sensibilidad hacia los sonidos que le llegan por su parte frontal y, por el contrario, un mínimo de sensibilidad a los que le llegan por su parte posterior, donde se va produciendo una atenuación gradual. Un buen ejemplo es el micrófono cardioide de condensador AT2020 USB de Audio-Technica. Este micrófono no solo ofrece un sonido fantástico, sino que su salida USB te permite prescindir del interface de audio y conectarlo directamente a tu ordenador, donde la señal digital puede ser grabada y mezclada utilizando tu software de grabación favorito.

2. Aislamiento

En los voice-overs es esencial capturar la voz de forma limpia, sin otras interferencias de audio, y con el mínimo ruido de fondo/sonido ambiente. La solución ideal es disponer de un espacio separado aislado, como por ejemplo una cabina aislada, que también haya sido tratada internamente para reducir las reflexiones.

3. Configuración del espacio de trabajo

Si no puedes disponer de una cabina aislada, puedes configurar tu espacio de trabajo para minimizar el ruido ambiente. El ordenador puede ser una fuente importante de ruido, debido a los ventiladores, lectores de discos y diversas partes móviles. Mantenlo tan lejos de micrófono como te sea posible. Si estás trabajando en una mesa o escritorio, coloca el ordenador debajo de ella. Colocar un pedazo de material acústicamente absorbente frente al ordenador también puede reducir el ruido, pero asegúrate de dejar espacio suficiente para permitir la circulación del aire hacia los ventiladores. Si estás utilizando un portátil, mantén los ventiladores en su ajuste más bajo posible. Además, coloca el ordenador portátil directamente detrás del micro para maximizar el rechazo fuera del eje del patrón de captación cardioide.

4. Tratamiento del espacio de trabajo

El tratamiento de las paredes de tu espacio de trabajo con paneles acústicos especiales, cortinas pesadas o cualquier otro material que absorba el sonido ayudará a reducir las reflexiones de la habitación. Los mejores resultados se consiguen tratando directamente los laterales y especialmente la parte posterior. Si vas a estar sentado, una mesa o cualquier otra superficie plana puede ser también una fuente de reflexiones. En ese caso, coloca una alfombrilla, tapete, o cualquier material blando sobre la superfície de la mesa.

5. Posición

Cuando estés grabando, debes estar siempre pendiente de tu posición con respecto al micrófono. Acercándote al micrófono aumentará la relación del sonido directo con respecto al ruido ambiente. A una distancia de pocos centímetros del micrófono cardioide, el efecto de proximidad producirá unos graves exagerados. Esto puede ser bueno para conseguir un efecto dramático, pero debe ser evitado si estás buscando una representación sonora fiel a la realidad. La calidez y bajo ruido del micrófono cardioide de condensador AT4047/SV lo convierten en la elección ideal para retransmisiones y voice-over.

6. Otras distorsiones

Si estás utilizando un atril, colócalo por debajo y detrás del micrófono. Colocar un material blando, como un pedazo de tela de fieltro, sobre el atril puede ayudar a minimizar las reflexiones. Si estás hablando muy cerca del micrófono, utiliza un filtro anti-pop para prevenir los sonidos oclusivos creados por las consonantes fuertes, tales como “p” o “b”.
Estos pasos tan simples ayudarán a que tus podcasts y voice-overs suenen profesionales.
Puedes ver el vídeo completo a continuación:
Artículo elaborado por Audio Technica y  publicado en https://www.hispasonic.com/blogs/6-consejos-para-grabar-voice-overs/41884